Argentina

Argentina es uno de los países de la región en donde la danza contemporánea ha logrado desarrollarse con más fuerza, gracias al empuje de sus creadores, investigadores, docentes y estudiantes. Incluso en las épocas menos favorables, la clase de danza argentina ha reaccionado con creatividad y un gran poder de movilización, promoviendo pequeñas gestiones independientes, a menudo con muy pocos recursos, para intentar dar respuesta a las necesidades y aspiraciones de sus artistas.

En la actualidad la danza contemporánea se recupera poco a poco de la fuerte crisis instalada en el país en los últimos años y se vislumbra el inicio de una nueva fase de crecimiento que espera ver sus frutos en un futuro próximo.

Las actividades culturales en Argentina se concentran en Buenos Aires, una de las principales capitales culturales latinoamericanas, con una gran oferta de artes escénicas gracias, en gran parte, a la propia gestión de sus artistas. Debido a este acusado centralismo cultural, existe una fuerte migración de artistas de las diferentes regiones hacia la capital. No obstante, podemos mencionar varios centros de actividad de danza contemporánea en las ciudades de Córdoba, Mendoza y Rosario. También comienza a generarse focos alternativos en ciudades como Neuquén, Bahía Blanca, Rafaela y Tucumán. En el resto del país, la cultura se encuentra cada vez más relegada y en muchas ciudades no existen ni siquiera salas de teatro o cines, pues han sido vendidos a Iglesias Evangélicas.

Existen pocos contextos para la presentación de danza internacional en Argentina. En la actualidad, el único festival de Artes Escénicas consolidado internacionalmente es el Festival Internacional de Buenos Aires que se celebra cada dos años. Otras oportunidades de ver trabajos de danza internacionales se presentan a través de las coproducciones esporádicas del Complejo Teatral de Buenos Aires.
En general, la mayoría de los Festivales y Ciclos que se desarrollan con cierto apoyo oficial, ocurren en Buenos Aires con programación únicamente de grupos y compañías de esa ciudad. Este es el caso del Festival Buenos Aires Danza Contemporánea, excelente vitrina de la danza porteña. El festival, que contó en su última edición en 2007 con la participación de 27 compañías de Buenos Aires y un público cercano a las 14.000 personas, es organizado por el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de forma bianual.

A destacar también el Festival Internacional de Video Danza, dirigido por Silvia Szperling, que ha logrado permanecer en el tiempo y fomentar la video danza en el país.

En el interior del país podemos destacar festivales como El Cruce (Rosario), Nudanz (Rafaela) y Nuevas Tendencias (Mendoza). Son festivales interesantes que podrían tener una mayor proyección internacional en el futuro si contasen con más recursos económicos. En la actualidad están promoviendo su conformación como Red de Festivales. En Córdoba se celebra el Festival bianual Internacional de Teatro del Mercosur, un festival con un alto nivel en su programación internacional y que suele incluir danza contemporánea.

Buenos Aires dispone de una magnífica infraestructura de teatros, salas, centros culturales y museos, sin embargo, no existen salas oficiales con programación regular de danza contemporánea, a pesar de ser estas las que cuentan con mejor infraestructura para la presentación de danza. Por poner un ejemplo el Complejo Teatral de Buenos Aires, que cuenta con cinco de las mejores salas de la ciudad, en el año 2007 sólo ha programado obras de su propio Ballet, el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. Continuando en el ámbito oficial, el Centro de Experimentación del Teatro Colón, produce de modo irregular obras de creación en colaboración entre coreógrafos y músicos que se presentan en su propia sala.

Las salas que han ofrecido una programación regular de danza contemporánea en los últimos años son, en su mayoría, independientes, como El Camarín de las Musas y El Portón de Sánchez. Otras salas que programan danza contemporánea son el Centro Cultural Rojas, Centro Cultural de la Cooperación, Teatro del Sur, Centro Cultural Borges, Espacio Callejón, Espacio Ecléctico, Beckett Teatro, El Cubo, Centro Cultural Konex.

Las generaciones más jóvenes de artistas están ensayando nuevos modos de autogestión y contextos alternativos para la presentación de obras y producción de intercambios están surgiendo desde el ámbito independiente. El Gabinete Coreográfico en Neuquén y Casa Dorrego en Buenos Aires son dos colectivos de artistas que colaboran desde hace años y que organizan de modo independiente encuentros, seminarios y presentaciones de obras. Ambos colectivos, han organizado Diálogos, Encuentros de Creadores Latinoamericanos, proyecto adoptado por la Red Sudamericana de Danza para ser replicado en otros países.

El Centro Cultural La Máscara de Rafaela, es otro colectivo que desde hace años organiza un festival de danza, seminarios y producen sus propias obras. El colectivo No Se Llama ha organizado en 2007 en Buenos Aires y en La Plata el Encuentro de Danza y Performance. La compañía El Arbol Danza Teatro organiza en Mendoza el Festival de Nuevas Tendencias. El grupo Cuatroicuarto en Bahía Blanca organiza funciones y seminarios. El Colectivo MXM en Córdoba cuenta con un espacio en donde programan obras y seminarios, La Fabriquera en La Plata cuenta con una sala independiente que programa funciones regulares de danza contemporánea además de organizar seminarios y cursos. Una organización de danza a destacar por su importancia en la capital y en Mendoza es el CoCoa–DATEI (Coreógrafos contemporáneos asociados – Danza Teatro Independiente) que en 1998 organizaron el primer festival de danza contemporánea en Argentina y que se encuentran en la actualidad impulsando diversos proyectos para la programación de muestras de danza nacional e internacional, seminarios, etc. Otra organización de clase a mencionar es COBAI en Rosario.

Hoy en día sólo en la ciudad de Buenos Aires, se contabilizan alrededor de 100 compañías de danza contemporánea. No obstante, no existen compañías estables ni profesionales, la gran mayoría de coreógrafos y bailarines argentinos necesitan compaginar sus actividades en torno a la danza con la docencia u otros trabajos para asegurar su sustento.

Con respecto a las instituciones locales que apoyan la danza podemos destacar la creación en 2001 de PRODANZA, Instituto de fomento para la danza no oficial, cuyo objetivo es apoyar a la danza independiente otorgando subsidios para ayuda a la creación; y desde el año 2004, el Fondo Cultura Buenos Aires, que otorga una suma de dinero destinada a la danza. Sin embargo los subsidios, que rondan entre los mil y los cuatro mil dólares totales para todos los niveles, no alcanzan para producir obras de danza profesionales.

También el Fondo Nacional de las Artes otorga becas nacionales, de hasta tres mil dólares para la producción de obras de danza. Existen de modo irregular otros apoyos como el del Instituto Nacional de Teatro que ofrece becas y subsidios en danza-teatro y las becas y ayudas que concede el Departamento de Cooperación Internacional, dependiente de la Secretaría de Cultura de Nación, por último, el Ministerio de Relaciones Exteriores (la Cancillería) concede ayudas para pasajes hacia el exterior.

Agencias como el British Council, Goethe Institute, Allianza Francesa o Centro Cultural de España han apoyado diversos proyectos relacionado con la danza, apoyo que ha disminuido en los últimos años. El Servicio de Cooperación y Acción Cultural de la Embajada de Francia (SCAC) sigue siendo un colaborador importante.

En Argentina desde 1987 se estudia historia, teoría y estética de danza moderna en la carrera de artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires; y, desde 1992, funciona el Programa Danza en el Instituto de Artes del Espectáculo de la misma universidad, dentro del cual se han realizado importantes investigaciones en este terreno.

Existen dos universidades que ofrecen las carreras de intérprete y/o coreógrafo en danza contemporánea o danza-teatro: el IUNA - Instituto Universitario Nacional de Arte, que cuenta con una compañía de danza contemporánea y la Universidad Nacional de Tucumán. En ambas universidades las carreras son de reciente creación y con políticas académicas todavía poco definidas.

Existen varias escuelas municipales en donde los estudiantes pueden formarse como intérpretes y/o profesores de danza contemporánea, : el Taller del Teatro San Martín en Buenos Aires, la Escuela Experimental de Danza Contemporánea de Neuquén, la Escuela de Danzas de Bahía Blanca en La Plata y Morón en la provincia de Buenos Aires; y la escuela privada Arte XXI en Buenos Aires.

La producción de documentación relacionada con la danza contemporánea en Argentina es muy escasa. Podemos destacar los siguientes libros: “Archivo Itelman”, textos de temática variada escritos por la coreógrafa Ana Itelman y compilados por Rubén Szuchmacher; “La Danza moderna argentina cuenta su historia”, libro de relatos de coreógrafos de diversas épocas, con autoría de Marcelo Isse Moyano. “Puentes y atajos - Recorridos por la danza en Argentina”, una publicación de la asociación de coreógrafos COCOA con artículos escritos por bailarinas y coreógrafas argentinas y "Creación coreográfica" un libro sobre procesos creativos escrito por Oscar Araiz, Gerardo Litvak, Gabriela Prado y Susana Tambutti.

Existe una sola publicación en papel especializada en danza contemporánea que se publica en Argentina y México, se trata de la revista DCO, codirigida por Gustavo E. Rosales y Analía Melgar. Hasta 1999 existió otra revista especializada, Tiempo de Danza, cuya colección completa puede encontrarse en las bibliotecas públicas de Nueva York y Berlín.

Marcelo Isse Moyano es el creador y administrador del blog llamado Danza Independiente Argentina, sitio dedicado a la difusión de actividades relacionadas con la Danza Independiente Argentina, ver www.danzaindependienteargent...

En 1995 se creó Balletin Dance, publicación mensual que cubre todo tipo de danza, cuenta con edición en web disponible en www.balletindance.com.ar

El inicio del desarrollo continuo de la danza moderna en la Argentina llega con la coreógrafa norteamericana Miriam Winslow en 1941 y su decisión de establecerse y crear una compañía en 1944. Hacía comienzos de la década del ’60 la danza moderna se había expandido y ya existían numerosos creadores y grupos que intentan buscar nuevos rumbos, dentro de los cuales cabe destacar al Instituto Di Tella, que reunía artistas vanguardistas de todas las áreas. Es a finales de esta década cuando se forma el Ballet del Teatro San Martin, única compañía de danza contemporánea oficial en Argentina. Es importante mencionar a Ana Itelman, quien fuera una de las coreógrafas más importantes del país desde los años ´50, quien en la década del ´70 y ´80 fue coreógrafa del Grupo de Danza Contemporánea del Teatro San Martín y propulsora de su taller de formación.
La década del setenta no fue propicia para la danza moderna en Argentina debido a la falta de libertad que imperaba por la dictadura militar. Previamente al Golpe militar cabe destacar la creación, en 1975, del grupo Nucleodanza dirigido por Margarita Bali y Susana Tambutti, grupo independiente con una larga y exitosa trayectoria nacional e internacional. El abrupto corte provocado por la dictadura y el silenciamiento de las tendencias artísticas revolucionarias bombardeó el terreno histórico sembrado durante el siglo XlX y principios del siglo XX.
Hacía comienzos de los años ochenta la danza moderna resurge en un ciclo que se llamó Danza Abierta, donde numerosos artistas ya reconocidos o noveles desplegaron una creatividad que resultó contestataria frente al régimen político imperante en el país. Restaurada la democracia en 1983, la danza moderna argentina se desarrolló en cantidad y calidad de cultores y se abrió al mundo.

En la década de los ‘80 varios artistas argentinos salieron a buscar fuera propuestas que todavía no habían llegado al país, como la técnica Cunningham, Nikolais, Release, Contact y todo el movimiento de la Judson Church en Nueva York. A su regreso en Argentina, estos artistas como Graciela Concado, Teresa Duggan, Marina Giancaspro, etc., fueron acogidos en la escuela de Margarita Bali como maestros vinculados a estas nuevas tendencias.

Desde principios de los ´90 hasta el 2001, se vive en el país una conjunción de factores que elevaron el nivel de la danza argentina: la equiparación del peso argentino con el dólar facilitó el intercambio con el exterior; la situación económica favorable se tradujo en un gran apoyo institucional dirigido a la circulación y formación de compañías; la instalación en el país de la Fundación Antorchas que concedió hasta el 2003 gran cantidad de subsidios profesionales para creación y perfeccionamiento y por último las coproducciones del Teatro San Martín que facilitaron la creación de obras con estándares profesionales.

A partir de la crisis del 2001, Argentina devaluó su moneda lo que originó el cese del contacto e intercambio con el extranjero. Sin embargo la voluntad política en la ciudad de Buenos Aires, mantuvo y mejoró las condiciones en nuestro sector cultural, no solo fomentando el Festival de Danza de Buenos Aires con carácter bianual, sino incrementando en un 100% el presupuesto de subsidios de Prodanza y creando el fondo de cultura BA.

En 2001 varios artistas independientes que crearon la asociación COCOA Datei, redactaron e impulsaron (con la ayuda en la gestión de Margarita Bali) la ley de fomento de la danza no oficial que da origen al instituto PRODANZA. Es de esta manera que se intenta paliar la falta de profesionalización y valoración de la danza que impera aun hasta nuestros días.

Texto escrito por: Lucía Russo y Bonito&Compri, agosto 2007
Lectores colaboradores : Marina Giancaspro, Mariela Queraltó, Gabriela Romero, Lucas Condró, Carolina Herman, Silvio Lang, Marcelo Isse Moyano, Marcelo Allasino.
Fuentes consultadas : Marcelo Isse Moyano, “Archivo Itelman” compilado por Rubén Schuchmacher y “Puentes y Atajos” editado por COCOA.

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